miércoles 4 de noviembre de 2009

Falleció Lévi-Strauss...



La Jornada: Falleció Lévi-Strauss; enseñó que la riqueza humana está en la diversidad

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lunes 2 de noviembre de 2009

Sobre el cuidado: entre filosofía y medicina.

Artículo: MONTOYA VARGAS, Carolina Andrea. On caring: between medicine and philosophy. rev.colomb.psiquiatr. [online]. Oct./Dec. 2006, vol.35, no.4 [cited 01 November 2009], p.570-582. Available from World Wide Web: . ISSN 0034-7450.


Filósofa y docente de la Pontificia Universidad Javeriana. Investigadora, Línea de Dolor, grupo Neuros, Universidad del Rosario.

Correspondencia Carolina Andrea Montoya Vargas, Grupo Neuros Facultad de Medicina, Universidad del Rosario. Calle 63D No. 24-31 Bogotá, Colombia. carandream@yahoo.com

Resumen

La filosofía vela por las almas. Velar por el alma con intenso y asiduo cuidado es lo propio del filósofo; por lo tanto, el verdadero nombre del filósofo es terapeuta. Su saber parte de que hay que consumar la vida antes de la muerte, lograr la saciedad completa de sí. Esta razón nos impulsa a meditar. El cuidado de cada uno es una obligación permanente que debe extenderse durante toda la vida, ya que su forma fundamental es el conocimiento de sí mismo. Tanto para los griegos como para los romanos, el cuidado designa un conjunto de procedimientos, cuyo fin es vida y la acción de la verdad.

Palabras clave: medicina, filosofía, autocuidado.
On caring: between medicine and philosophy

Abstract

Philosophy seeks the health of the soul. To look after the soul with intense and constant care is what philosopher does; therefore, the true name of philosopher is therapist. In the origin if his knowledge lays the fact that life has to be completed before death; the self has to be fully satisfied before its end. This is the reason that drives us towards meditation. Care of the self is a permanent duty that has to last our entire life, because its essential form is the knowledge of the self. Thus, for both Greeks and Romans, the self means a set of methods whose purpose is life and the exercise of truth.

Key words: Medicine, philosophy, self care.

Para leer todo el artículo:
http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/806/80635409.pdf

sábado 31 de octubre de 2009

The shadow of the vampire.

Mi recomendación para este Hallowen:

El góber Photoshop...

El gobernador de Campeche Fernando Ortega, presente gracias a la magia de la tecnología, en los eventos más importantes del país. Aquí tenemos el antes y después del photoshop en una foto del reciente encuentro entre los mandatarios de México y Guatemala.

Remo Bodei: La cultura del Novecento. Magnífico libro en todo sentido.

viernes 30 de octubre de 2009

¿El PRI decide abstenerse de votar por el aumento del IVA al 16 %?

¿Por qué abstenerse? ¿Para que sea el PAN quién pague el costo político del alza de un impuesto que ya habían votado a favor? Y que ahora el PAN dice que ellos habían propuesto. Los electores no son tan estúpidos señores políticos... están cansados de sus mañas y sus enjuages.
¿Por qué son tan cobardes? ¿Por qué no votan en contra del impuesto? ¿No llegaron a ningún acuerdo conveniente con sus colegas de Acción Nacional?
Si a muchos ya se le olvidó... a mí no... vivimos casi 70 años de priísmo, abusos, robo, corrupción... no hay ninguna diferencia escencial entre los dos partidos.

miércoles 28 de octubre de 2009

Seminario ACTING OUT. Julio Ortega en Monterrey

Invita al seminario-taller en Monterrey N. L. sobre:

"Psicoanálisis del Acting Out (Lógica de la Transferencia viva)"
Impartido por Julio Ortega Bobadilla (Psicoanalista)
Dirigido a terapeutas, psicólogos, psicoanalistas y profesionistas interesados



CONTENIDOS

− En busca del Minotauro: El concepto en Freud.
− Versiones y diversiones.
− La traducción: ¿El acting out es un acting out?
− Fantasía y realidad: Algunas cuestiones metapsicológicas.
− Pasaje al acto y acting out.
− Acto analítico y cura analítica.

Fecha: Viernes 20 de Noviembre 18 a 21 hrs. Sábado 21 de Noviembre 9:30 a 15 hrs.
Sede: Hidalgo 2326 consultorio 1, Col. Obispado
Informes:
Redes 81148845
Araceli Franco 81148844
Graciela Oliveto 13678076
Mauricio Gómez 15122237

redes.interdisciplina@gmail.com

Inscripciones: 19 de Octubre al 19 de Noviembre
Cuota de recuperación: $500 Cupo limitado.

CURRICULUM
JULIO ORTEGA BOBADILLA

Psicólogo por la UNAM.
Certificado de Estudios de Maestría en Teoría Psicoanalítica CIEP.
Maestría en Filosofía en la Universidad Veracruzana.
Estudios Doctorado en Filosofía en el CIDHEM.
Pertenece a la tercera generación de psicoanalistas por su relación cercana a Marie Langer.
Realizó su formación con maestros como N. Braunstein, M. Matrajt, M. Pasternac, J. Perrés y J.C. Plá.
Trabajó para la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, tanto en la Escuela de Estudios Profesionales Aragón (ENEP); como en Ciudad Universitaria (UNAM) durante casi 15 años.
Fue profesor de la UPN. Cd. de México.
Es profesor investigador del Instituto de Investigaciones Psicológicas de la Universidad Veracruzana.
Imparte clases en la Facultad de Filosofía y Psicología (dio clases en la F. de Letras) de la misma institución. Ha dado clases y seminarios para el CPM y la APM, entre otras instituciones. Ha participado en múltiples eventos académicos y científicos.
Miembro del consejo de redacción de Acheronta.com por 3 años.
Actualmente director de la revista virtual Carta Psicoanalítica (http://www.cartapsi.org/)
Tiene más de 50 publicaciones científicas y sociales nacionales e internacionales en su haber.

Medidas político económicas en Alemania

Ésta es una imagen que viene en la portada del el diario español El País del domingo 28... en ella la recién electa Angela Merkel anunció como medida para combatir la crisis económica ¡un recorte de impuestos por 24,000 millones de euros hasta 2013!
O ellos lo están haciendo muy mal o el gobierno de Calderón está muy equivocado con el alza de impuestos que están tratando de llevar a punto... ya por lo pronto, se ha subido el impuesto de alcohol, tabaco y juegos de azar.
Ni siquiera dejan lugar a ponerse una borrachera decente para olvidar que el país se está llendo al car%6%

lunes 26 de octubre de 2009

El psicoanalista lector: BRUNO GOETZ. "Recuerdos sobre Sigmund Freud"

Hermoso relato de Goetz sobre su encuentro con Freud. Brinda una imagen muy diferente del psicólogo implacable:

el psicoanalista lector: BRUNO GOETZ. "Recuerdos sobre Sigmund Freud"

domingo 25 de octubre de 2009

Poética y psicoanálisis... presentación libro Rosario Herrera.

¿Cómo hacer una presentación de un libro?

Es una pregunta difícil de contestar, sobre todo si se trata del texto de una amiga querida de muchos años y con la que he estado en contacto afectivo de una manera u otra a través del tiempo.

Diré algunas palabras sobre su persona: Luz María del Rosario Herrera Guido nació en el DF y es Licenciada en Filosofía (UMSNH), Maestra en Psicología en la Universidad Autónoma de Querétaro, Doctora en Filosofía por la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid (UNED), Doctora en Psicoanálisis en el Centro de Investigaciones y Estudios Psicoanalíticos de México. Es integrante de la Asociación Internacional de Estética, la Asociación Internacional de Ética, la Asociación Filosófica de México, Miembro Honorario del Círculo Psicoanalítico Mexicano y Miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SIN, Nivel I), del CONACYT, perfil PROMEP (2003-2009). Desde 1974 hasta la fecha labora como Profesora de tiempo completo en la UMSNH, durante 1992-1996 fue Directora de la Facultad de Filosofía y tuvo a su cargo la coordinación general de publicaciones y la dirección de la Revista Devenires, dentro de la Facultad de Filosofía de la UMSNH.
Ha participado como conferencista magistral y ponente en eventos nacionales e internacionales (Buenos Aires, Perú, Colombia, Chile, Brasil, Costa Rica, Madrid, Morelia, Guadalajara, México, San Cristóbal de las Casas, Querétaro, La Paz, Baja California, Chihuahua).

Su nuevo libro es fiel a los temas que ella trabaja: filosofía y psicoanálisis, cultura y educación, poética, hermenéutica, filosofía política, filosofía y escritura, pensamiento contemporáneo.

Freud durante su tiempo de vida, quiso probar que el psicoanálisis era una ciencia, fue una obsesión que le acompañó siempre como un sueño repetitivo. De esos que vuelven cada tanto, especialmente en noches de luna de octubre, despertándonos inquietos para arrojarnos finalmente al insomnio.

El creador del psicoanálisis, se esforzó por asignarle un estatuto epistemológico que pudiera hacerle reconocer como ciencia por los filósofos y científicos de su tiempo. No lo consiguió, en parte por las resistencias ideológicas del prejuicio de una época a sus ideas socialmente incómodas, que finalmente reivindicaron el papel subversivo de la sexualidad, pero también, debido a su propia esencia que le sitúa lejos de las ciencias ampliamente reconocidas y constituidas en el mundo académico.

Gombrich, uno de los autores más importantes en la historia del arte, ha situado como los acontecimientos más importantes del siglo XX, a la primera guerra mundial, la segunda guerra mundial y al psicoanálisis.

Al equipararlo con esos dos acontecimientos formidables, le da el estatuto de cataclismo, temblor, desastre del mundo y revolución. Una trayectoria de colores oscuros y luces destellantes.

Nadie que haya aspirado el ambiente cultural de ese siglo − al que no acabamos de decir adiós −, ha podido evitar la obligación o el encanto de relacionarse con el psicoanálisis. Remo Bodei nos dice que su saber trascendió los límites específicos de su disciplina, convirtiéndose en una koiné o lingua franca que se utiliza para interpretar múltiples fenómenos, sea en el ámbito de las ciencias humanas, sea en la frontera entre éstas y las ciencias naturales (la medicina, la psiquiatría, la psicología, la biología, etc).

Señala también que está de moda hablar mal del psicoanálisis, sobre todo en la cultura del imperio norteamericano, y que el filo cortante de la teoría, se ha perdido en buena medida por la aceptación y vulgarización de sus conceptos, así como la mala práctica de algunos de sus seguidores. Se reconocen siempre menos los aciertos que las fallas.

Pero quizá el mayor problema que sufrió Freud y que aún nosotros cargamos es el de situar a la ciencia y su lenguaje formal en el lugar de verdad. Hubo un tiempo en que el saber más importante fue la filosofía y llegamos al momento en que el saber empírico, las pruebas del laboratorio y las estadísticas parecen situarse del lado de la verdad. Sin embargo, poco pueden decir esas prácticas del significado y origen del miedo, la alegría, la angustia, la esperanza y el goce.

Curiosamente en el tratamiento de la locura, los psicólogos se apartan, cediendo el camino a los psiquiatras, concediendo que la enfermedad mental es un hecho biológico que será mejor estudiado y domado por el médico. La depresión − lo escupen las voces de los especialistas en la radio y la televisión − es una enfermedad, producto de un desbalance bioquímico del cerebro. La falta de oportunidades de empleo, de realización personal, el extremo celo de los padres sobre los hijos o su desinterés total de ellos, el miedo que nos causa la violencia creciente en nuestro país, y el individualismo egoísta de nuestra sociedad, son sólo eventualidades sin importancia.

Sin embargo, el poder psiquiátrico − lo ha mostrado Michel Foucault − se presenta como una práctica en la cual la verdad no se pone en juego, más bien, se trata de articular un poder disciplinario a través de un dispositivo aplicado. No se trata de curar al enfermo, sino de controlarlo, aislarlo y hacerlo dócil a un régimen dietético en el sentido más amplio, se le restringe para probar de la vida a su manera. Se le normaliza en lo que es factible, porque siempre seguirá siendo una fuerza rebelde, o se le aparta de la sociedad para no volverlo a dejar entrar.

Lacan por su parte, retomó ese sueño y lo mezcló con la cultura de su época, cómo se hace un buen Pernod Martini para ofrecernos un producto original e insólito, que no acaba de saber bien para aquellos que no tienen el gusto atento que requiere el perfume extravagante de un cóctel cosmopolita.

Le hizo tomar el lugar de verdad, lo acomodó en el lugar de una ética del deseo, incluso una filosofía, le concibió transitando de automaton a tyché, de método riguroso a fulgor de un disparo oportuno, lo llevó de psiquiatría de etiqueta a peste bubónica, a moda y demanda social. Y le intentó transmitir, usando un estilo particular que a mí, individualmente, no me acaba de convencer. Estoy más cerca de los conceptos que de la figura de Lacan, a quien no venero como hombre, semidios o profeta de ninguna nueva religión. Quizá porque no me iluminó la luz de su carisma personal, y mi transferencia hacia el texto se queda en la letra y no en esa médula del hombre que la produjo.

De su persona me sorprende su lucidez, tanto como la crueldad con sus seguidores, muchos de los cuales formó según su imagen y semejanza. Sus caprichos y sus ademanes de amo los puede uno observar en Utube sin ningún esfuerzo, y no me convencen. No parece encantador sino impertinente, algo farsante y hasta malcriado, lenguaraz y un poco desvergonzado. También es posible que sean éstas las razones por la que sus alumnos le adoraban y hasta hoy tratan de imitarle, sin haber comprendido que su enseñanza y ejemplo no eran santificables.

Es difícil hacer hoy un recuento total de su proyecto, que parece inconcluso a final de cuentas. Creo que él mismo perdió el camino al final de su vida, cuando dejó los matemas y el signo utilizados como un lenguaje metafórico, para intentar llegar a una transmisión sin pérdida a través de la topología y la teoría de nudos.

Sokal y Bricmont, científicos y epistemólogos contemporáneos, han criticado que Lacan en ninguna parte de su obra fundamenta o justifica suficientemente, la importación de terminología de las ciencias exactas al dominio del psicoanálisis. Dichos autores especulan que la intención de Lacan era impresionar e intimidar a un público no familiarizado con conceptos científicos, para darle una apariencia de rigor y cientificidad a sus formulaciones.

Es una crítica formal y devastadora, los autores subrayan que en cualquier otro campo del conocimiento, el recurso de importar terminología científica para explicar fenómenos de una esfera del conocimiento distinta, debería ser congruente con una sustentación convincente. Lo cierto es que, ambos, se ocupan en un libro de demostrar los errores de Lacan al abordar una terminología sobre la que parece no tener conocimientos suficientes. Por ejemplo, señalan su confusión de los números imaginarios con los números irracionales, y la extrapolación arbitraria de conceptos de dominios diferentes con significados muy distintos, como la noción matemática del “espacio compacto” aplicada al “campo de goce” en psicoanálisis.

La utilidad de la terminología de las ciencias exactas para el psicoanálisis ha sido defendida por los discípulos de Lacan, pero al menos estas dos críticas – su no justificación rigurosamente empírica y la aplicación errónea de ciertos conceptos –, no han sido debidamente contestadas y las extrapolaciones del campo de los conceptos lacanianos a las ciencias sociales no son siempre precisas. Quizá sea también, porque el psicoanálisis está más cerca de la filosofía y el arte que de la ciencia.

La formalización extrema en el campo lacaniano, parece ir acompañada de traspiés y resbalones. Quizá el problema que preocupó a Freud, respecto a la necesidad del psicoanálisis por demostrar su cientificidad y formalidad, volvió a Lacan como una pesadilla recurrente, periódica e incomprensible.

Es la mía una visión personal, en la que aprecio que esa vuelta al logos socrático, se aleja de la locura presocrática y quizá también de la poesía. A pesar de lo que he criticado antes de Lacan, me gusta más ese Lacan cínico, que un laboratorista que intenta desesperadamente ir más allá de la metáfora y apresar lo real a través de lo real mismo. Prefiero al Lacan que duda, que al maestro del lenguaje altamente formalizado que puede explicar todo y no equivocarse, al estilo de un par de profesores que lo único que siembran con eso es la esterilidad.

Coincido con Rosario Herrera al citar al mismo Lacan, en que el discurso del psicoanálisis transita entre lo metafórico y lo científico especulativo, lo lingüístico y lo poético. Un sistema científico universal sería la muerte de la poética, y una poética universal la muerte de la racionalidad y de la ciencia.

También pienso que en esa disciplina que llamamos psicología y definida de manera dolorosa por Canguilhem como una filosofía sin rigor, ética sin exigencia y medicina sin control, el psicoanálisis es la única alternativa para su práctica clínica (a final de cuentas la más importante), para no hundirse en la metodología pseudocientífica, una hermenéutica doctrinal o una práctica irresponsable.

No es un secreto que "poética", en el sentido exacto de la palabra, quiere decir el estudio de la obra que va a realizarse. El verbo, del cual proviene, no significa otra cosa sino "hacer", “crear”.

Dice Stravinsky − enemigo jurado, por cierto de nuestra disciplina −, que la poética de los filósofos de la antigüedad, no consentía lirismos sobre el talento natural, ni sobre la esencia de la belleza. La misma palabra englobaba para ellos las bellas artes pero también las artes útiles, y se aplicaba a la ciencia y al estudio de las reglas verdaderas y precisas de un oficio. Así ocurre que la Poética de Aristóteles sugiera constantemente ideas de trabajo personal, de ajuste y de estructura.

El libro de nuestra Rosario aplica los principios de un estudio semejante sobre la disciplina del psicoanálisis. Emplea de manera consecuente su experiencia intelectual y vital para examinar el ¿Qué hacer? del psicoanalista.

Analiza los principios de este arte más que ciencia, empujando la balanza hacia la pregunta ética: ¿Has actuado conforme el deseo que te habita? Su visión del inconsciente es fiel a los textos de Lacan en que éste afirma que más que una bodega, es un fenómeno que se produce en el momento, una poesía que se actualiza y adquiere sentido con la escucha del otro. Un texto producido por el cúmulo de significantes que nos preceden y que actúan, sin que nosotros estemos al tanto de ello.

Sabemos con Heidegger, pero también intuitivamente desde siempre, que la poesía está emparentada con la verdad. Cuando se poetiza se va más allá del pensar, se brinca de la tierra al campo de lo celeste. Se deja atrás la simple argumentación para jugar en la línea ambigua dónde la luz se convierte en sombra y viceversa. El poeta no construye conceptos, sino crea remolinos.

La casa del Ser es el lenguaje, pero el poeta tuerce este lenguaje para ir más allá del pensar hacia lo desconocido y lo profundo. Freud cuando inventariaba las cualidades que debían formar a un analista, hablaba de conocimientos en materia de filosofía, historia de las religiones, mitología, literatura, quizá debía haber agregado dotes poéticas. Capacidad para flechar, como el arquero zen con los ojos cerrados, en el blanco lejano. Pero el secreto de ese tino no está en el aprendizaje que puede obtenerse de un manual de tiro, sino en la capacidad de fundirse con el entorno, incluso borrarse para originar juegos armónicos, melodía, presteza de vibraciones, en un solo e insólito movimiento.

Esos significantes polisémicos, no están ahí para ser develados por un maestro de la significación que conoce en base a un código las claves del mensaje que se produce. El código y el mensaje están en el paciente, y sólo él, podrá realizar la labor de significación. Una interpretación se puede dar así, a través del silencio y no necesariamente en una construcción difícil atestada de palabras.

En el camino, Rosario, plantea algunas afirmaciones difíciles que extrañaran al lector no familiarizado con el discurso lacaniano y el retorno a Freud, e incluso lo tomarán por sorpresa y hasta escandalizaran. Cito:

− El psicoanálisis ve al Bien como un obstáculo al deseo pues rechaza los ideales de la felicidad y la salud (que al asumirlos la psicología del Yo, renuncia al discurso psicoanalítico). Por ello, el deseo del analista no es el bien ni la cura del analizante. En tanto la ética tradicional vincula el bien al placer (que introduce la problemática hedonista), la ética del psicoanálisis revela la duplicidad del placer, pues hay un límite al placer que de desbordarse se convierte en dolor (en goce).

− La verdad y el error se copertenecen. La verdad es revelada en los lapsus. La relación entre la verdad y el error es evoacada por Lacan a través de la estructuración que emprende la palabra, en busca de la verdad, como el error que se fuga en el engaño y es atrapado al fallar. Lacan, muy avanzada su enseñanza, habla del inconsciente como “un embuste”.

El sujeto es el efecto del significante, pero esta operación deja un resto: el objeto @. El ser en psicoanálisis se llama objeto @, y es un ser que escapa al significante, se encuentra fuera de las palabras, es el ello que remite al silencio de la pulsión. Es la represión primordial, como innombrable, el ombligo del sueño que escapa a la captura significante, pero es fundante del inconsciente.

No me corresponde esclarecer éstas aseveraciones. Aquí tenemos a la autora, para comentar y explicar algo de su propio libro. Debemos agradecer a Rosario el viaje y la fortuna de tenerla entre nosotros, tenerla aquí me proporciona también la oportunidad de darle personalmente las gracias por el cariño y la amistad a través del tiempo, también por su ejemplo como analista, crítica de la sociedad, editora, filósofa. Si no hubiera sido por su revista La Nave de los Locos, quizá no habría yo concebido hacer una revista como Carta Psicoanalítica. Esa nave aún llega al puerto de otras generaciones, hace poco encontré en Puebla a un librero ofreciendo números al público como si fueran nuevecitos, y fui testigo del interés de jóvenes por sus contenidos.

El libro es una anatomía intelectual de las inclinaciones de la autora, ella ha querido compartir con el lector su intimidad de investigadora del alma y psicoanalista, nos quiere hacer cómplice de su escritura y generosamente nos dice cómo llegó a ciertas conclusiones que no son evidentes. Nos muestra el camino que ella siguió y nos invita a los lectores, trata de seducirnos, a la aventura de seguirla.

Los referentes de Rosario son filósofos como Deleuze o Kant, Heidegger o Nietzsche, Althusser o Kierkegaard, desde luego Derrida. También Gadamer, Ricoer o Beauchot. Poetas como Heine y Paz, escritores como Bataille y Tournier. Y del psicoanálisis toma a Miller, Soler y Pommier, así como a los argentino-mexicanos Braunstein y Saal. Marcas de su trayectoria en el camino de esta disciplina, señales también de sus transferencias, de sus amores y algunos desamores.

Algunos de esos nombres, compartidos con ella a través del tiempo, mueven aún profundamente mi espíritu, otros ya sólo me fatigan. Le reconozco infinitamente a mi amiga su falta de cautela y la sinceridad franca que nos ofrece como autora. Siempre en el centro, Freud y Lacan, este es un libro dedicado a entender su práctica y su pasión por la exploración del inconsciente. Su libro no es un inventario de pasos para convertirse en analista, ni un manual de clínica, sino más bien un poema abierto a la lógica de sentido que ustedes quieran darle. No es producto de la aplicación dogmática de la teoría o un milagro de revelación, sino de la concentración en el trabajo de muchos años, de búsquedas afortunadas y también desvíos infructuosos, ella nos ofrece la nuez de algo que le ha tomado una entrega de muchos años al estudio de la filosofía y el psicoanálisis.

Sus propuestas merecen discutirse, ella levanta la hipótesis de que el inconsciente está estructurado no sólo como un lenguaje sino como una poética. Sobre la falta en ser y la división del sujeto.

¿Cómo explicar todas estas cuestiones sin embrollarse en la teoría demasiado? Cesare Pavese terminó su vida en Turín después de sufrir un amor desgraciado, antes de suicidarse escribió este poema:


Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo.

Tus ojos serán una vana palabra, un grito acallado, un silencio.

Así los ves cada mañana cuando sola sobre ti misma te inclinas en el espejo.

Oh querida esperanza, también ese día sabremos nosotros

que eres la vida y eres la nada.

Para todos tiene la muerte una mirada.

Vendrá la muerte y tendrá tus ojos.

Será como abandonar un vicio, como contemplar en el espejo el resurgir de un rostro muerto, como escuchar unos labios cerrados.

Mudos, descenderemos en el remolino.


Esta muerte trágica vuelta reproche contra la amada, terminó con un poema que habla del valor de las palabras y lo inefable que se esconde detrás de ellas. Del famoso objeto @ lacaniano que va más allá del espacio y el tiempo. Su cuerpo de poeta desfallecido renace en esos signos, hermosos sin par, pero letales. Nos duele a todos la vida por esa muerte que demuestra lo inútil de vivir sin poder amar o ser amado. Éste es el poder de la poesía y también de la letra. Gracias por tus letras y tu poesía, Rosario.

viernes 23 de octubre de 2009

Discusión en la cámara... nuevos impuestos.

El estilo es bien vulgar, pero por lo menos dice algo que sus colegas se callan. Necesitamos un nuevo Robin Hood (distinto de Fernández Noroña) que combata a los cobradores de impuestos medievales del PAN y sus cómplices de otros partidos.
Una nota de Notimex de febrero de este año indica que en el Manual de Percepciones, un senador obtiene como dieta neta mensual 125 mil 500 pesos y prestaciones como seguro de vida institucional equivalente a 40 meses de su dieta y de gastos médicos mayores igual a mil 500 salarios mínimos generales mensuales del Distrito Federal.
Además, una gratificación de fin de año o aguinaldo equivalente a 40 días de dieta y un seguro de separación individualizado, el cual se constituye con aportaciones propias y del órgano legislativo, equivalente a 10 por ciento de su dieta más sus rendimientos.
En tanto, el secretario general gana al mes 124 mil 900 pesos y el contralor interno, tesorero y coordinador del Senado perciben de 103 mil 200 a 123 mil 100 pesos, según el nivel que tengan.
Los cuatro cargos cuentan con seguros de vida institucional de 40 meses de sueldo integrado; colectivo de retiro, que va de 12 mil a 25 mil pesos, según los años de servicio; de gastos medicos mayores igual a 295 salarios mínimos generales mensuales del Distrito Federal, y de separación individualizado.
Cuentan con prima vacacional igual a seis días de sueldo base; prima quinquenal, que va de 46 a 136 pesos según los años de servicios; aguinaldo equivalente a 40 días de sueldo base; pagas de defunción; 20 días de vacaciones, y estímulo de fin de año, que suma 40 días de la percepción ordinaria.
Tienen a su disposición un vehículo o apoyo económico para transporte, y equipo de telefonía celular, radiolocalizacion y/o radiocomunicación.
Los ministros de la Suprema Corte de Justicia ganan 4 millones 169 mil pesos al año, entre su sueldo base, sus compensaciones garantizadas, sus prestaciones nominales, su prima vacacional, su aguinaldo y asignaciones adicionales.
¿Por qué habría de preocuparles el alza de los impuestos?


miércoles 21 de octubre de 2009

La Jornada en Internet: Nuevos Impuestos.

Diputados aprueban de madrugada plan fiscal con alud de impuestos

Recibió 337 votos a favor, 113 en contra y 19 abstenciones. Estima el barril de crudo en 59 dólares, aumenta IVA a 16%, ISR a 30%, depósitos de más de $15 mil a 3%, entre otras medidas, para obtener 3 billones 176 mil 332 mdp.


La Jornada en Internet

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¿En qué beneficia al ciudadano común este ataque a las clases medias?
¿Por qué es el IVA del 16 % en el centro y sur del país y en la frontera de 11 %?

lunes 19 de octubre de 2009

El exorcista: 4 y 4 bis.


Había visto hace poco The Exorcist (William Friedkin 1973), probablemente una de las más aterrorizantes películas de la historia del cine. La versión modificada que hoy se ofrece al cinéfilo como sin cortes. Contiene más de 10 escenas que en el estreno no aparecieron y que la hacen aún más impresionante, por ejemplo, Linda Blair bajando por las escaleras con el cuerpo literalmente volteado en una posición imposible que horroriza al espectador. Al parecer, fueron eliminadas a última hora por las críticas de los productores sobre el director, que pensaban había hecho una película demasiado grosera y ruda, en la que incluso se veían los cables si uno ponía atención.

La película fue un completo éxito de público y crítica, probando una vez más que los productores y juicios de las compañías fílmicas no son precisos y suelen equivocarse.

Verla después de 25 años o algo así, no le quita nada de su poder. Sigue siendo un filme extraordinario que en su momento se convirtió en una vivencia que no todos podían experimentar y que causó además de repulsión, varios infartos. Friedkin había hecho un clásico más en su carrera después de filmar French Connection (1971), y se situaba con esta película como uno de los directores contemporáneos más importantes de la industria.

Se me ocurrió el domingo, mirar en la televisión, la secuela No. 4 (Dominon: Precquel to the Exorcist, 2005) de lo que se volvió una franquicia a nombre de W. P. Blatty, autor de la novela original. La exhibían por enésima vez, pero no había tenido la oportunidad de verla completa y compararla con su casi gemela (Exorcist: The beginning ,2004) que personalmente me había gustado mucho. Sí, porque de la película que muestra a Stellan Skarsgård, como el padre Merrin (personificado en el filme de Friedkin por el inmortal Max Von Sidow), trabajando en África, muchos años antes de su “reencuentro” con el mismo diablo en el sereno Georgetown… hay dos versiones muy diferentes.

La primera es del extraordinario y poco convencional director Paul Schrader que realizó la película por encargo de Morgan Creek Productions, en Hollywood. Él es conocido por su trabajo también como guionista y escritor, habiendo dado como productos trabajos tan excepcionales como el guión de Taxi Driver (1976) o la extraordinaria segunda versión de Cat people (1982)… y no olvidemos el admirable y obsesivo proyecto fílmico Mishima: A life in four chapters (1985), que le puso fuera de la gran industria fílmica por su dedicación y parsimonia en la realización.

Al parecer, justo al terminar la película fue despedido, por la compañía que tembló ante la posibilidad de que el filme fuese un fracaso de taquilla y estaba convencido de que la dirección había sido muy a la estética Schrader sin atender a los supuestos requerimientos comerciales.

La película fue planeada de una manera particular, la fotografía es del grandísimo Vitorio Storaro (Apocalypsis now, 1979), quien realizó un trabajo extraordinario de luces y sombras, color e imágenes que hace a ésta y la otra película realmente perturbadoras. Al parecer los productores no pusieron mucha atención en el guión que se le proporcionó al director, si hubiesen tomado más interés en examinarlo, estarían al tanto del tipo de película que iba a realizar. El caso es que, pensaron que había manufacturado una película no tan espeluznante como la que deseaban.

Entonces se contrató a Renny Harlin, un director hábil − más artesano que artista − , que ha realizado un montón de películas de acción y suspense, entre las que se cuentan Die Hard 2 o Night on Elm Street 4. Es un caso único, al parecer, en la misma industria de Hollywood. Se transformó el guión y se cambiaron cuestiones fundamentales de la historia, amén de que se relevó a un par de actores de encarnar a ciertos personajes.

La versión que se ofreció primero al público fue la segunda, cuenta la historia de un sacerdote desencantado de su oficio (ante el silencio de Dios en la 2ª guerra mundial, y su indecisión frente al poder), que ha dejado su profesión para trabajar en sus intereses arqueológicos en Kenya, África. Él va en busca de una reliquia por la que le van a pagar pingües beneficios. Allí se encuentra con una doctora (Izabella Scorupco) que atiende a los nativos en un pequeño poblado en una colonia inglesa.

Esta versión está llena de referencias a la obra de Friedkin y guiños al espectador, no así Dominon que podría verse independientemente de no conocer la historia original. A diferencia de Schrader, ahonda menos en el dilema moral que representa para Merrin su encuentro con los nazis. Mientras que Schrader hace de esta escena el núcleo de su pérdida de fe, y autoconfianza, Harlin la toma como un hecho importante para la configuración del personaje, pero no un recuerdo fundamental que modele su vida. Schrader toma la dimensión humana del personaje, su vacilación será el inicio de una ruta de culpabilidad y pérdida del sentido de la vida, sus demonios le persiguen y son en los que él profesa más que en el Mal mismo que se aprovecha de su hesitación. Harlan hace una historia dónde se confrontan de forma más sencila el Bien y el Mal, una batalla con muchas víctimas y muertos. Stellan Skarsgård está genial en las dos versiones y se involucra plenamente en los dos proyectos, asumiendo a su personaje distinto en ambas realizaciones.

Harlin inclina más la película hacia Indiana Jones que hacia Sophie’s Choice. No significa esto que su visión desmerezca frente a la de Schrader. Es desafortunado el final de Dominon, dónde Merrin logra vencer a las fuerzas del Mal y evita la masacre de los soldados, así como la muerte de la doctora Rachel, que pasa en la historia a ser una especie de Madre Teresa. Y afortunado el final de la película de Harlin dónde no puede evitarse la catástrofe y la sangre corre como río, pues impresiona más el poder del Mal (otro nombre del deseo) frente a la impotencia y castración del hombre.

La película de Schrader construye poco a poco a un personaje (Cheche), que será fundamental en el guión. Un paciente deforme, lastimado, con un leve retardo mental, pasa a ser poseído y convertirse en una figura del mal con connotaciones orientales, que se muestran claramente en su cuerpo demoníaco flotando con las piernas en flor de loto como si fuera una especie de Buda. Es la lucha de Occidente contra Oriente, la que también está en juego en ambas películas. Aunque por otro lado, también está presente (más en Schrader) la dimensión anticolonialista − muy impresionante −, que equipara a los nazis con los soldados ingleses. Fuera de los uniformes, el idioma y la geografía son los mismos animales imperialistas que desprecian y sacrifican sin tiento alguno a sus conquistados.

Cheche vence al padre Francis que fue personificado por un endeble Gabriel Mann, y uno desea que salga bien pronto de escena. Le da a Merrin en la historia de Schrader, la oportunidad de volver atrás y enfrentar con valor a los nazis, sólo para hacerle comprender que la Voluntad de Dios es malvada o impotente ante el Mal, parece haber leído a Epicuro con cuidado y le rearguementa con su prueba contra la existencia de los Dioses. Le invita así a unirse a él y cambiar de bando, Merrin es obstinado, el amor al prójimo le da fuerzas y desecha la lógica diabólica para prevalecer en su fe por un Dios bueno.

Cheche no está en el guión de Harlin, que adopta como figura poseída por el Mal a un niño de rostro ingenuo y contento: Joseph (Remy Sweeney). No hay en esta elección más intención que producir la sorpresa, el miedo y la indignación del espectador. Es un resorte fácil, pero efectivo. Merrin en la versión de Harlan lo libera fácilmente, pero no puede evitar que el demonio se corra como síntoma hacia el cuerpo de su amada. Los efectos especiales de la versión de Harlin son más toscos, y algunos de ellos no acaban de convencer, suponemos que no fue totalmente su culpa pues quizá trató de aprovechar al máximo los restos de la primera película anterior. No debe ser fácil trabajar con la pedacería de otro, y en un set que fue originalmente planeado para otro proyecto.

A mí personalmente, me gusta más el casting que coloca a Izabella en el papel de Sarah pues amén de ser una mujer más bella y seductora, parece en todo sentido más humana. En la versión de Schrader, Clara Bellar encarna a la doctora Rachel y no convence del todo, como objeto del deseo de Merrin. Uno se pregunta qué habría pasado si la versión de Schrader hubiera incluido a Izabella, creo que habría ganado en estética pero también en vigor, porque ella proyecta una personalidad mucho más fuerte y sensual, menos agónica.

Yo prefiero el giro argumental que convierte en demonio a la doctora y que termina con la muerte de ella como única liberación posible del demonio. También hay implícita la afirmación de que la liberación del deseo y la sexualidad, es conseguible sólo al alcanzar la muerte.

El final de Harlin hace que Merrin enfrente a su patrón con dignidad y que se vuelva hacia la Iglesia. Muerta su amada, no le queda más remedio que seguir el camino de la fe y dedicar su vida a la lucha contra el Mal. El final de Schrader es más sencillo, simplemente vuelve de regreso a su vida de cura. Hay quienes ponderan la versión de Schrader sobre la de Harlin, al punto de pensar que la segunda es una verdadera porquería innecesaria... innecesaria tal vez... pero no porquería, a mí me resulta muy entretenida.

Los dos filmes fueron un fracaso de taquilla, no así de crítica. Las opiniones se dividen y la mayoría concede a Schrader mayor trascendencia estética y moral, su versión fue liberada después del fracaso del repuesto. Para Blatty la versión Dominon es la definitiva. Quizá Harlan haya actuado más con recetas probadas, pero tampoco produjo un filme despreciable. Recomiendo ver ambas (asumiendo que no son obras perfectas), incluso en el orden cronológico en el que fueron hechas, así entiende uno mejor los cambios que introduce Harlan que toman en cuenta las elecciones de Schrader. En este caso, no se cumple el dicho: nunca segundas partes fueron buenas.